Fuerte caída de colectivos en el AMBA: circulan hasta 40% menos por el aumento del combustible
Un informe de la UBA advierte una marcada reducción en la circulación de colectivos en el AMBA, con impacto directo en los usuarios. El aumento del combustible y la baja de subsidios presionan sobre el sistema.
La circulación de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Un informe reciente de la Universidad de Buenos Aires revela que la cantidad de unidades en servicio cayó hasta un 40%, en un contexto atravesado por el aumento del combustible, tensiones en el esquema de subsidios y una estructura que ya mostraba signos de deterioro.
Caída histórica en la oferta de colectivos
Según el Reporte de Tarifas y Subsidios Nº 37 elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), la oferta de colectivos en el AMBA se redujo en promedio un 30% respecto a los niveles habituales. Sin embargo, el impacto es aún mayor en los servicios interjurisdiccionales -aquellos que dependen del Estado nacional y de la Provincia de Buenos Aires- donde la caída alcanza el 40%.
En contraste, los recorridos que operan exclusivamente dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registran una baja mucho menor, cercana al 5%, lo que contribuye a moderar el promedio general.
El impacto del aumento del combustible
El informe señala que uno de los principales factores detrás de esta caída es el incremento en el costo del combustible, influenciado por el contexto internacional, incluyendo la guerra en Irán. Este aumento generó una fuerte presión sobre las empresas de transporte, que redujeron la cantidad de unidades en circulación para sostener su funcionamiento.
A este escenario se suma un problema estructural: la flota ya venía en retroceso. A marzo de 2026, antes de los recortes recientes, había un 12% menos de colectivos en comparación con 2019, lo que representa unas 2.359 unidades menos en las calles.
Subsidios en caída y presión sobre el sistema
El estudio también pone el foco en la reducción de los subsidios al transporte. Desde 2023, las compensaciones en el AMBA cayeron un 34% en términos reales, en paralelo a un fuerte aumento de tarifas que llegó a superar el 1.600% en algunos servicios.
Para sostener el nivel actual de servicio sin recortes, el informe estima que sería necesario un refuerzo de aproximadamente $17.500 millones mensuales en subsidios. De ese total, $7.595 millones corresponderían al Estado nacional, $8.155 millones a la Provincia de Buenos Aires y $1.750 millones a la Ciudad.
Actualmente, los subsidios se calculan sobre un precio del combustible de $1.744 por litro, muy por debajo del valor actual que supera los $2.100, lo que explica gran parte del desfasaje financiero.
¿Suben las tarifas? La otra opción en debate
Ante este escenario, el informe plantea que una alternativa sería trasladar el aumento de costos a los usuarios. De concretarse, esto implicaría una suba del boleto cercana al 16%, que se sumaría a los incrementos ya aplicados en los últimos meses.
Hoy, el boleto mínimo en el AMBA varía entre $700 y $871 según el recorrido, mientras que en el interior del país el promedio ya alcanza los $1.526. Esta diferencia refleja el peso aún vigente de los subsidios en el área metropolitana.
Un sistema en tensión
El informe concluye que la crisis actual del transporte público en el AMBA no responde a una única causa. Si bien el aumento del combustible fue el detonante más reciente, la situación es el resultado de una combinación de factores: menor nivel de subsidios, incremento de costos operativos, ajuste de tarifas y una flota que se viene reduciendo desde hace años.
En este contexto, la menor cantidad de colectivos en circulación impacta directamente en la calidad del servicio y en la vida cotidiana de millones de usuarios que dependen del transporte público para movilizarse.









