Cada vez más familias se endeudan para pagar el alquiler: crece el uso de créditos y ahorros
Un informe revela que casi 6 de cada 10 inquilinos en Argentina necesita recurrir a financiamiento o ahorros para sostener el alquiler, en un contexto de fuerte presión sobre los ingresos.
El acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil para las familias argentinas. Según un informe de la Fundación Tejido Urbano, el 57,6% de los hogares inquilinos recurrió en 2025 a créditos o ahorros para afrontar el pago del alquiler, consolidando una tendencia que refleja el deterioro del poder adquisitivo y el aumento sostenido del costo habitacional.
Del ahorro al endeudamiento: un cambio estructural
Los datos muestran una evolución preocupante: en 2022, el 46,2% de los inquilinos utilizaba herramientas financieras para sostener sus gastos, cifra que escaló al 57,6% en 2025.
En paralelo, el uso de crédito bancario casi se duplicó, pasando del 10,6% al 18,1%, lo que marca un cambio estructural en la forma en que las familias enfrentan el alquiler.
Según el investigador Matías Araujo, este fenómeno implica un riesgo mayor: cuando el alquiler se paga con deuda, se entra en una "espiral de insolvencia" que afecta el equilibrio económico del hogar.
El alquiler, un gasto que ya no se puede ajustar
El informe advierte que el alquiler dejó de ser una variable flexible. Muchas familias ya redujeron gastos en tamaño, calidad y ubicación de la vivienda, por lo que el costo habitacional se volvió rígido.
Esto obliga a recortar en otros rubros esenciales como alimentación, salud o educación para poder cumplir con compromisos financieros.
Advertencias desde el sector de inquilinos
Desde la Federación de Inquilinos Nacional, su presidente Gervasio Muñoz fue contundente: "Cuando se financia el alquiler con deuda, queda poco tiempo en el mismo techo".
En la misma línea, Katy Chiappa, de la Asociación Platense de Inquilinos, advirtió sobre el riesgo de "auto desalojo", al señalar que el costo de ingreso a un alquiler puede rondar los $2 millones, lo que deja a muchas familias sin margen financiero.
Ingresos que no alcanzan y mayor vulnerabilidad
El desajuste entre ingresos y alquiler es cada vez más evidente. Un trabajador que percibe $900.000 y paga $400.000 de alquiler dispone de un margen mínimo para cubrir el resto de sus gastos básicos.
Este escenario afecta principalmente a sectores medios y medios bajos: más del 80% de los inquilinos pertenece a estos segmentos, con dificultades crecientes para sostener el costo de la vivienda.
Mayor impacto en AMBA y grandes ciudades
La situación se agrava en áreas urbanas como el AMBA y la Ciudad de Buenos Aires, donde más del 60% de los inquilinos recurre a créditos o ahorros.
En estas zonas, el acceso al financiamiento crece con mayor intensidad, evidenciando una presión estructural sobre los hogares urbanos.
Un problema estructural que exige soluciones
El crecimiento del endeudamiento para pagar el alquiler refleja un problema profundo: el desacople entre ingresos y costo de vida.
Especialistas coinciden en la necesidad de políticas públicas que incluyan regulación del mercado, créditos accesibles y medidas que mejoren la transparencia y el acceso a la vivienda.
Mientras tanto, los datos confirman una realidad preocupante: el alquiler dejó de ser solo un gasto y se convirtió en el eje que define la economía de millones de familias.









