San Isidro impulsa cambios en el Código Urbano para revitalizar el oeste y ordenar la costa
Con foco en Villa Adelina, Boulogne y la costa, el proyecto de actualización del Código Urbano de San Isidro propone cambios clave para revitalizar zonas postergadas y preservar áreas sensibles. El martillero Daniel Gasparri analizó su impacto en diálogo con Zona Norte Hoy.
El Municipio de San Isidro avanza con una propuesta de actualización del Código de Ordenamiento Urbano (COU) que introduce modificaciones en distintos sectores del distrito, con eje en la zona oeste -Villa Adelina y Boulogne-, la franja costera y las áreas de barranca.
La iniciativa se apoya en cuatro lineamientos principales: la protección ambiental de las barrancas, la preservación del paisaje costero, la incorporación de herramientas para resguardar el patrimonio edilicio y la revitalización urbana de sectores que presentan un marcado estancamiento.
En diálogo con Zona Norte Hoy, el martillero público Daniel Gasparri, con más de 40 años de trayectoria en Villa Adelina, destacó que el proyecto "apunta a mejorar en cuanto a lo edilicio y en cuanto a lo demográfico" en una zona que considera postergada desde hace décadas.
"Villa Adelina y Boulogne son la parte más relegada del partido. La población envejeció y también envejeció lo edilicio. Hoy los jóvenes no se quedan porque no encuentran opciones acordes a lo que buscan", explicó.
Más viviendas y precios más accesibles
Uno de los ejes centrales del proyecto es la modernización del oeste mediante nuevas tipologías de vivienda, con unidades más compactas y accesibles.
En ese sentido, Gasparri remarcó que uno de los cambios clave será la reducción en las superficies mínimas: "Hoy un monoambiente no puede bajar de 55 metros cuadrados. Con este cambio pasaría a 35 metros, y un dos ambientes de 60 a 45. Eso hace que sean mucho más accesibles".
Además, se habilitaría en determinadas zonas la construcción de edificios de planta baja y hasta tres pisos, sin modificar las alturas máximas actuales.
"No le van a hacer torres de 15 o 20 pisos a nadie. La altura sigue siendo la misma. Esto es para renovar lo que hoy está abandonado: viejos galpones, talleres o inmuebles que quedaron obsoletos", señaló.
Para el martillero, el impacto será gradual pero sostenido: "Si empieza a haber más gente, mejora el comercio, mejora la oferta y el propio vecino empieza a invertir en su casa. Es un efecto en cadena".
El desafío de revertir años de postergación
El proyecto también apunta a revertir el estancamiento urbano del oeste del distrito, donde persisten suelos industriales en desuso y una baja renovación edilicia.
En la zona aún persisten galpones, fábricas en desuso y propiedades que quedaron fuera del mercado, un escenario que -según explicó- el proyecto busca revertir.
"Hace 30 o 40 años que esta zona está relegada. Siempre se la pensó como un espacio ‘chato' y verde, pero eso terminó frenando su desarrollo", sostuvo.
En ese marco, aclaró que los cambios no afectarán a los barrios consolidados: "Las zonas residenciales van a seguir siendo como son. Esto apunta a sectores que necesitan activarse".
Barrancas protegidas y costa pública
La propuesta incorpora la figura de "Área Intangible" para las barrancas, lo que implica que no podrán realizarse construcciones ni alteraciones del terreno en esos sectores, garantizando su preservación ambiental.
En cuanto a la costa, se eliminan determinados usos residenciales y se establece que cada proyecto deberá ser evaluado de manera particular para asegurar su integración con el entorno.
Gasparri valoró este enfoque y subrayó la importancia del acceso público: "La costa tiene que ser un espacio para todos los vecinos. Bien utilizada, puede convertirse en un lugar de encuentro y recreación".
Preservar la identidad
Otro de los puntos del proyecto es la incorporación de la categoría de "Inmuebles de Potencial Valor Patrimonial", que permitirá proteger construcciones anteriores a mediados del siglo XX con valor arquitectónico o histórico.
"Todo lo que tenga valor va a ser evaluado antes de cualquier intervención. Eso ayuda a preservar la identidad del lugar", explicó.
Un proceso gradual
Si bien el proyecto genera distintas opiniones, Gasparri consideró que existe consenso en la necesidad de impulsar cambios en el oeste y remarcó que su implementación será progresiva.
"Esto no es de un día para el otro. Es un proceso ordenado. Después de tantos años, que se empiece a hacer algo ya es importante", afirmó.
Y concluyó: "Ojalá se pueda implementar, porque es un beneficio para toda la zona. Villa Adelina lo necesita y mucho".









