Canasta de crianza: subió hasta 9,7% en marzo y supera ampliamente la inflación en Argentina
El costo de criar hijos volvió a dispararse en marzo con aumentos que casi triplican la inflación mensual, presionando aún más el bolsillo de las familias.
La canasta de crianza registró en marzo un fuerte incremento que encendió alarmas en la economía familiar. Según datos oficiales, el costo de mantener a un hijo subió hasta 9,7%, muy por encima del 3,4% de inflación mensual informado.
El mayor impacto se dio en el segmento de adolescentes, donde la canasta de crianza aumentó un 9,7% en marzo, acumulando un 11,28% en el primer trimestre del año. Este dato refleja una aceleración significativa del costo de vida asociado al cuidado y desarrollo de niños y jóvenes.
En el caso de los recién nacidos y bebés, la canasta pasó de $480.463 a $515.236, lo que implica una suba del 7,3% mensual. Para los niños de 1 a 3 años, el incremento fue del 7,6%, alcanzando los $616.046.
Por su parte, en la franja de 4 a 5 años, el aumento fue aún mayor: 9,8%, con un costo que se elevó a $538.587. En tanto, para los niños de entre 6 y 12 años, la canasta también subió 9,7%, llegando a $676.431.
Estos incrementos reflejan el fuerte impacto de factores como la educación, el transporte y los alimentos, que suelen tener mayor peso en los gastos vinculados a la crianza.
Inflación sin pausa
El contexto general sigue marcado por una inflación sostenida. Según el INDEC, el índice de precios al consumidor (IPC) alcanzó el 3,4% en marzo y acumula diez meses consecutivos sin registrar bajas.
Entre los rubros que más incidieron se destacó Educación, con una suba del 12,1% en el inicio del ciclo lectivo, seguido por Transporte (+4,1%), impulsado por aumentos en combustibles y tarifas.
Además, el contexto internacional, con el alza del precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, también impactó en los costos internos, trasladándose a precios clave para las familias.
Con subas que superan ampliamente la inflación general, la canasta de crianza se consolida como uno de los indicadores más sensibles para medir el deterioro del poder adquisitivo, especialmente en hogares con hijos.









