Cae el empleo formal y se achica el poder de compra del salario: dudas sobre el impacto de la reforma laboral
Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA advierte que el empleo formal volvió a caer en septiembre y que el salario mínimo perdió nuevamente poder adquisitivo, en un contexto donde el Gobierno impulsa una reforma laboral que promete reactivar la contratación.
Mientras el Gobierno nacional avanza con una polémica reforma laboral que buscará tratar en febrero en el Senado, los indicadores del mercado de trabajo continúan mostrando señales negativas. Según un estudio de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el empleo formal volvió a caer y el poder de compra del salario mínimo se redujo, profundizando una tendencia que se arrastra desde 2023.
De acuerdo con el informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el empleo formal registró en septiembre una caída de 11,3 mil puestos de trabajo, mientras que el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) volvió a perder poder adquisitivo, con una baja real del 0,5%.
El estudio señala que, desde mayo, el mercado laboral atraviesa cinco meses consecutivos de caída del empleo, una tendencia que se da en paralelo al debate por la reforma laboral que impulsa el Ejecutivo.
Desde el Gobierno confían en que una nueva ley, que reduciría los riesgos asociados a la contratación -especialmente en materia de indemnizaciones-, podría incentivar a las pymes a incorporar trabajadores. Sin embargo, los especialistas advierten que para que eso ocurra será necesario un mayor ritmo de crecimiento económico, superior al registrado durante 2025.
Empleo formal en retroceso
El informe fue coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, y elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP).
Según los últimos datos disponibles, en septiembre se registró una caída de 10,6 mil puestos de trabajo en el empleo asalariado formal del sector privado, mientras que el empleo formal del sector público se mantuvo prácticamente sin cambios. En tanto, el empleo asalariado formal en casas particulares mostró una baja de 2,9 mil puestos.
Tras una etapa de fuertes caídas entre septiembre de 2023 y agosto de 2024, seguida de un período de estancamiento hasta abril de 2025, el empleo asalariado formal total volvió a mostrar descensos consecutivos desde mayo hasta septiembre de este año.
En términos interanuales, el empleo formal total en septiembre de 2025 representó una pérdida de 57 mil puestos de trabajo (-0,6%) respecto de septiembre de 2024, y de 242 mil puestos (-2,4%) en comparación con noviembre de 2023.
En una mirada de largo plazo, el informe destaca que el nivel actual de empleo formal es similar al registrado en agosto de 2022, lo que da cuenta de un estancamiento prolongado del mercado laboral.
Salarios: fuerte pérdida de poder adquisitivo
En paralelo, el poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil volvió a retroceder en noviembre de 2025, con una baja del 0,5%, sumándose a las caídas registradas en los meses previos: octubre (-2,3%), septiembre (-2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%).
El informe recuerda que el deterioro del salario mínimo se profundizó a partir de diciembre de 2023, cuando se produjo una caída del 15% en términos reales, seguida por otra contracción del 17% en enero de 2024, en el marco de la aceleración inflacionaria.
Si bien en algunos meses posteriores se registraron leves recuperaciones nominales, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 el salario mínimo acumuló una caída real del 36%, mientras que en lo que va de 2025 la pérdida alcanza el 8%.
Un salario en niveles históricos bajos
El estudio advierte que, como consecuencia de esta tendencia, el salario mínimo real de octubre de 2025 se ubica por debajo del nivel de 2001, previo a la crisis de la convertibilidad.
Además, representa una erosión del 64% respecto del valor máximo alcanzado en septiembre de 2011, lo que implica que el salario mínimo actual equivale a apenas un tercio de aquel pico histórico.
En este contexto, el informe pone en duda que una reforma laboral por sí sola logre revertir el deterioro del empleo y de los ingresos, sin una recuperación sostenida de la actividad económica y del poder de compra de los salarios.









