Cada vez más jubilados vuelven a trabajar: ya superan los 450 mil y crece el monotributo
Un informe oficial revela que más de 453 mil jubilados siguen activos en el mercado laboral formal. El fenómeno creció 65% en una década y refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo.
En un contexto de caída del empleo registrado y deterioro del poder adquisitivo, un dato de la Seguridad Social expone una tendencia cada vez más marcada en Argentina: los jubilados que continúan trabajando no dejan de crecer. Ya son más de 450 mil las personas en edad jubilatoria que mantienen actividad laboral en blanco, con un fuerte predominio del monotributo.
De acuerdo con los registros oficiales, en diciembre de 2025 se contabilizaron 453.186 jubilados que realizan aportes al sistema previsional mientras perciben su haber. Del total, 95.603 trabajan en relación de dependencia, 36.188 en casas particulares, 91.563 son autónomos y 229.833 están inscriptos como monotributistas, consolidándose esta última modalidad como la más extendida.
La evolución en los últimos años muestra un crecimiento sostenido. En 2010, los jubilados activos eran 176.153; en 2015 ascendieron a 275.431; en 2023 alcanzaron los 368.458, y en 2025 superaron los 453 mil. Esto representa un incremento del 65% en una década y del 23% en apenas dos años.
El mayor impulso se observa entre quienes trabajan bajo el régimen de monotributo, que casi se duplicó en diez años: pasó de 122.356 en 2015 a 229.833 en 2025. Este fenómeno responde, en parte, al avance de modalidades de contratación más flexibles y a la continuidad laboral de profesionales que siguen activos tras jubilarse.
Sin embargo, la informalidad sigue siendo predominante. Se estima que más de 600 mil jubilados trabajan en negro, superando a quienes lo hacen con aportes. En total, alrededor de un millón de adultos mayores continúan trabajando, lo que implica una tasa de actividad cercana al 18% en edad jubilatoria.
El análisis también evidencia una fuerte brecha de género: según datos del INDEC, hay el doble de varones con ingresos laborales que mujeres en esta etapa de la vida. Además, los jubilados de menores ingresos presentan mayor nivel de actividad, muchas veces en empleos precarios, de baja calificación o incluso insalubres.
En cuanto al marco legal, la normativa previsional permite que las personas puedan seguir trabajando luego de jubilarse. Quienes lo hacen en blanco deben aportar el 11% al sistema previsional, aunque ese aporte no impacta en la mejora del haber, ya que se destina al Fondo Nacional de Empleo. Asimismo, si el jubilado vuelve a trabajar con el mismo empleador, se inicia una nueva relación laboral sin reconocimiento de antigüedad previa.
El trasfondo de esta tendencia está directamente vinculado a los ingresos. Actualmente, la jubilación mínima ronda los $380.389, a lo que se suma un bono de $70.000. En el caso de la PUAM, el haber es de $304.255 más el bono, mientras que las pensiones no contributivas se ubican en $266.224, también con el refuerzo adicional. Aun así, estos montos continúan por debajo del costo de vida.
Especialistas coinciden en que trabajar después de jubilarse puede ser positivo para la salud física y mental, pero advierten que el escenario cambia cuando se vuelve una necesidad. En Argentina, el aumento de jubilados que siguen activos no refleja una elección, sino una realidad económica: cada vez más adultos mayores deben volver a trabajar para llegar a fin de mes.









