Se dispara la importación de ropa usada y crece la alarma en el sector textil argentino
La importación de ropa usada se multiplicó por 40 en los primeros ocho meses de 2025 y genera preocupación en la industria textil argentina. Fardos provenientes de Estados Unidos y prendas made in China llegan a ferias como La Salada sin controles sanitarios ni arancelarios, encendiendo alertas por competencia desleal, impacto ambiental y caída del consumo.
Un nuevo fenómeno comercial avanza con fuerza en el país: la importación de ropa usada, una práctica que estuvo prohibida durante más de dos décadas por razones sanitarias y ambientales, pero que hoy se encuentra completamente liberada. En solo ocho meses, el ingreso de estas prendas al mercado argentino se multiplicó por cuarenta, afectando de lleno a la industria local, que ya enfrenta caída del consumo, subfacturación, contrabando y la irrupción masiva de productos importados sin impuestos.
Un crecimiento explosivo: 40 veces más ropa usada importada
Según datos de la Cámara Argentina de la Indumentaria, entre enero y agosto de 2025 ingresó al país ropa usada por u$s 2,2 millones, una cifra que contrasta con los u$s 52.000 importados durante todo 2024.
La mercadería llega principalmente desde Estados Unidos, donde está prohibida su incineración por normativas ambientales. Allí, distribuidores reúnen la ropa en fardos de 25 a 50 kilos, clasificados por tipo de prenda o incluso por marcas, que luego son revendidos en Argentina a través de redes sociales y canales informales.
Una actividad prohibida durante más de 20 años
El ingreso de ropa usada estuvo vetado desde 1999 por riesgos sanitarios y ambientales. La última restricción formal fue el Decreto 133/2017, que venció en 2022. Sin embargo, por entonces otras limitaciones -como las licencias no automáticas- impedían avanzar con la operatoria.
Hoy ya no existe ningún freno regulatorio, lo que permite el crecimiento acelerado del negocio.
Preocupación por riesgos ambientales y sanitarios
Empresarios textiles advierten que este esquema puede generar problemas similares a los del desierto de Atacama, en Chile, donde toneladas de ropa importada son descartadas cada año y hasta un 40% termina acumulada en basurales a cielo abierto, lo que convierte la zona en el "basurero del mundo".
El fenómeno del made in China en La Salada
A la avalancha de ropa usada se suma otro frente: las prendas nuevas de origen chino que llegan mediante sistemas de Courier o por contrabando.
Según un informe de Analytica, las compras por Courier crecieron 289,9% interanual en octubre y ya acumulan un salto del 292,1% en 2025.
En el sector afirman que el made in China llegó en forma masiva a ferias como La Salada, desplazando producción nacional:
"Ahora importan sin impuestos y venden sin impuestos", denuncian desde la industria.
Fábricas al límite: caída del consumo y capacidad ociosa
La competencia desleal se suma a la fuerte retracción en las ventas. Luciano Galfione, presidente de Fundación Protejer, alertó que su empresa trabaja al 20% de su capacidad, pese a tener 140 empleados.
"Hoy no se vende lo nacional pero tampoco lo importado. Las empresas pueden sostener muy poco tiempo niveles de estas características", advirtió.
Un debate político y económico
En plena discusión por el rol del Estado en la economía, declaraciones oficiales generaron ruido. El subsecretario Pablo Lavigne afirmó:
"La mejor política pública es la inexistencia".
La frase llegó justo después de que Paolo Rocca, CEO de Techint, reclamara el regreso de una política industrial para sostener la producción nacional.









