Crece la informalidad laboral en Argentina y ya afecta a más de 5,6 millones de personas
Desde fines de 2023 se perdieron más de 300 mil empleos asalariados en el país y la mayoría correspondía a trabajadores registrados. Según datos oficiales del Indec, la proporción de personas que cobran en negro volvió a crecer durante la actual gestión.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales problemas estructurales del mercado de trabajo en Argentina y, lejos de revertirse, volvió a profundizarse en el último año. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), actualmente más de 5,6 millones de personas trabajan sin estar registradas, sin aportes jubilatorios ni cobertura social.
Más empleo, pero más precario
Según el último informe de "Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra" del Indec, en el país hay 12.941.000 trabajadores asalariados, de los cuales 7.272.000 están en blanco y 5.669.000 en la informalidad. Esto implica que casi 4 de cada 10 asalariados cobran en negro.
Desde la asunción del presidente Javier Milei, la proporción de empleo informal creció 0,3 puntos porcentuales, impulsada principalmente por la pérdida de puestos de trabajo registrados.
En diciembre de 2023 había 13.264.000 asalariados, es decir, unos 320 mil más que en la actualidad. De ese total de empleos perdidos, 214 mil eran formales y 106 mil informales, lo que explica el deterioro relativo de la calidad laboral.
Qué sectores lograron reducir la informalidad
La evolución del empleo no fue homogénea en todas las ramas de actividad. Algunos sectores lograron mejorar sus niveles de formalidad incluso sumando trabajadores.
El caso más destacado es el de agricultura, ganadería, caza y silvicultura, que incorporó 5 mil asalariados en blanco y perdió 5 mil informales, reduciendo la informalidad en 0,5 puntos porcentuales. Sin embargo, sigue siendo uno de los sectores más precarizados del país, con 66,1% de empleo en negro.
También mostró mejoras el sector pesquero, que sumó 1.000 trabajadores formales y mantuvo estable la informalidad, alcanzando una tasa baja de apenas 12,5%.
Otros rubros que redujeron la informalidad fueron:
- Industria manufacturera (-0,7 puntos)
- Comercio (-0,9 puntos)
- Intermediación financiera (-2%)
- Minería (-2 puntos)
- Actividades inmobiliarias (-2,8%)
- Electricidad, gas y agua (-8,8%)
La construcción y los servicios, los más golpeados
Del otro lado aparecen los sectores donde la informalidad creció con mayor fuerza. El caso más crítico es el de la construcción, que perdió 61.000 empleos formales y ganó 24.000 informales, elevando su tasa de trabajo en negro en 4,7 puntos porcentuales.
Actualmente, la construcción es la tercera actividad más informal del país, con 55,5% de trabajadores sin registrar, fenómeno directamente vinculado a la paralización de la obra pública.
También se deterioró el sector de hoteles y restaurantes, donde casi la mitad de los trabajadores está en negro (49,8%). Desde fines de 2023 perdió 12.000 empleos formales y sumó 23.000 informales, aumentando su informalidad en 2,8 puntos.
Otros sectores con subas de informalidad:
- Otras actividades de servicios (+1,6)
- Salud privada (+1,4)
- Enseñanza privada (+1,1)
- Transporte y comunicaciones (+0,8)
Servicio doméstico: el rubro más informal
El sector más precarizado sigue siendo el de hogares privados con servicio doméstico, donde el 70,9% de los trabajadores está en negro. Durante la actual gestión se perdieron tanto empleos formales como informales, pero sin cambios significativos en la proporción total.
Crece el cuentapropismo
Según la consultora Equilibra, el total de puestos de trabajo creció 1,8% interanual en el tercer trimestre de 2025, alcanzando los 22,7 millones de ocupados. Sin embargo, el aumento se explica casi exclusivamente por el crecimiento del cuentapropismo (+5,2%) y del empleo informal (+2,8%).
En contraste, el empleo asalariado registrado no creció, y dentro del sector privado incluso se observa una leve caída, compensada por el empleo público.
Los especialistas advierten que el país atraviesa una dinámica de mayor cantidad de empleo, pero de menor calidad y productividad, con reemplazo de puestos formales por trabajos precarios.
Un mercado laboral cada vez más frágil
El diagnóstico es claro: Argentina no solo enfrenta problemas de generación de empleo, sino también una fuerte degradación en la calidad laboral. Más trabajadores sin aportes, sin obra social y sin estabilidad conforman un escenario que impacta directamente en el sistema previsional, la recaudación fiscal y las condiciones de vida de millones de familias.









