Marcha de la Bronca: la izquierda marchó contra Milei y reclamó a la CGT un nuevo paro general
Organizaciones de izquierda, sindicales, estudiantiles, sociales y de derechos humanos se movilizaron desde el Congreso hasta Plaza de Mayo contra el Gobierno de Javier Milei. Con Myriam Bregman y Nicolás Del Caño entre los principales referentes, reclamaron a la CGT un nuevo paro general y un plan de lucha nacional.
La denominada "Marcha de la Bronca" tuvo este sábado su epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, donde organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, sociales y de derechos humanos se movilizaron desde Plaza Congreso hasta Plaza de Mayo para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno de Javier Milei.
La convocatoria comenzó alrededor de las 15.30 en Plaza Congreso bajo la consigna "Organizar la bronca para derrotar a Milei". Desde allí, las columnas avanzaron hacia Plaza de Mayo, donde se realizó el acto central y se leyó el documento consensuado por las organizaciones participantes.
La protesta no quedó limitada a la Capital Federal. La jornada había sido convocada con alcance nacional y tuvo réplicas en decenas de ciudades argentinas, entre ellas Rosario, Córdoba, Mendoza, Jujuy y Bariloche.
Bregman y Del Caño, entre los principales referentes de la marcha
Entre las figuras políticas que participaron estuvieron Myriam Bregman, Nicolás Del Caño y Christian Castillo, referentes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U).
La cabecera estuvo integrada por organismos de derechos humanos, entre ellos Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, junto con agrupaciones estudiantiles y socioambientales y la Coordinadora de Jubilados de los Miércoles. Detrás marcharon organizaciones de trabajadores y las fuerzas políticas convocantes.
La convocatoria reunió a un amplio abanico de espacios. En la previa, se informó que más de 350 organizaciones sociales, sindicales, políticas y piqueteras adherían a la movilización. Entre ellas figuraban partidos integrantes del FIT-U, sindicatos de base y distintas agrupaciones sociales.
Durante la protesta, Castillo sostuvo que era necesaria una huelga general, mientras que Bregman planteó la necesidad de organizar el descontento social contra el Gobierno. Del Caño, por su parte, cuestionó a los sectores políticos que proponen esperar hasta las elecciones de 2027 para modificar el rumbo político.
El reclamo a la CGT por un nuevo paro general
Uno de los principales destinatarios del documento difundido en Plaza de Mayo fue la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Las organizaciones convocantes reclamaron que la central obrera impulse un nuevo paro general como parte de un plan de lucha nacional. El documento también planteó demandas vinculadas con salarios, jubilaciones, empleo y políticas sociales.
Bregman sostuvo durante la jornada que la movilización debía servir como punto de partida para presionar a las conducciones sindicales por un "paro nacional activo" y un plan de lucha que desemboque en una huelga general.
Del Caño también puso el foco en los conflictos laborales, las protestas vinculadas con la discapacidad y las movilizaciones estudiantiles, y cuestionó la idea de postergar la disputa política hasta 2027.
Críticas a Milei y también a los gobernadores
Los cuestionamientos de los convocantes no estuvieron dirigidos únicamente al presidente Javier Milei. El documento también formuló críticas a los gobernadores, a quienes los organizadores responsabilizaron por políticas salariales y ajustes provinciales.
En el texto leído durante la jornada, los manifestantes cuestionaron los niveles salariales de trabajadores estatales y docentes y denunciaron recortes en áreas como salud y educación, además de situaciones de precarización laboral. Estas acusaciones forman parte de la posición expresada por los organizadores de la marcha.
Una protesta con alcance nacional
La Marcha de la Bronca había sido organizada como una jornada federal. Además de la movilización central de Congreso a Plaza de Mayo, hubo convocatorias en distintos puntos del país.
La organización comenzó semanas antes mediante encuentros entre agrupaciones de izquierda, movimientos sociales, sindicatos y otros sectores, con el objetivo declarado de extender la protesta fuera de Buenos Aires.
Durante la marcha porteña, el Ministerio de Seguridad de la Nación desplegó un operativo y había anunciado la aplicación del protocolo antipiquetes, con vallados en las inmediaciones del Congreso y de Plaza de Mayo.
La jornada terminó así con un doble mensaje político de los sectores convocantes: el rechazo a las políticas del Gobierno de Javier Milei y la presión sobre la dirigencia sindical para convocar a un nuevo paro general y profundizar el plan de lucha.








