Crisis en el PAMI: clínicas suspenderán turnos y podrían frenar cirugías programadas
La crisis entre el PAMI y los prestadores de salud suma tensión. Clínicas y sanatorios de todo el país anunciaron que dejarán de otorgar nuevos turnos desde la próxima semana y advirtieron que también podrían suspender cirugías programadas si no se actualizan aranceles y pagos adeudados.
La situación sanitaria de miles de jubilados y pensionados en Argentina vuelve a encender señales de alarma. En medio de un creciente conflicto financiero entre el PAMI y clínicas privadas, prestadores de salud de todo el país advirtieron que, sin una solución urgente por parte del Gobierno nacional, la atención podría deteriorarse aún más en los próximos días, afectando consultas médicas, tratamientos y cirugías no urgentes.
Clínicas suspenden nuevos turnos
La medida fue anunciada por la CAPRESS, entidad que agrupa clínicas y sanatorios privados que trabajan con afiliados del PAMI.
Desde el martes próximo, los prestadores suspenderán la asignación de nuevos turnos para consultorios externos en todas las especialidades.
El reclamo apunta a dos problemas centrales:
- Falta de actualización de aranceles
- Demoras en pagos adeudados por prestaciones ya realizadas
Según explicaron desde la cámara, la situación económica del sector llegó a un punto crítico.
"Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con salarios y honorarios profesionales", señalaron.
Advierten por cirugías suspendidas
La suspensión de nuevos turnos sería apenas el primer paso.
Desde CAPRESS anticiparon que, si no aparece una respuesta concreta del Gobierno, podrían profundizar las medidas en las próximas semanas.
Entre las alternativas que evalúan aparecen:
- Suspender atención programada en consultorios externos
- Mantener solo controles de pacientes crónicos críticos
- Frenar cirugías y procedimientos no urgentes por tiempo indeterminado
De concretarse este escenario, el impacto podría ser muy fuerte sobre millones de afiliados del PAMI, especialmente adultos mayores que requieren controles médicos frecuentes.
Crece la presión sobre el Gobierno
El conflicto expone una tensión que viene acumulándose desde hace meses entre el principal organismo de cobertura médica para jubilados y el sector privado.
El PAMI, conducido por Esteban Leguízamo, mantuvo conversaciones con representantes empresariales para buscar una salida.
Fuentes oficiales reconocieron el problema y señalaron que el equipo económico liderado por Luis Caputo analiza alternativas para actualizar partidas y evitar una interrupción masiva de prestaciones.
Sin embargo, hasta el momento no hubo definiciones concretas.
La advertencia de los prestadores
Desde CAPRESS remarcaron que las medidas buscan evitar un colapso total del sistema, aunque responsabilizaron directamente al Estado por las consecuencias.
"Ratificamos que estas medidas buscan garantizar la continuidad mínima de los servicios y evitar el colapso del sistema. Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI".
Un conflicto que preocupa a jubilados
La crisis del PAMI aparece en un contexto económico complejo, marcado por caída de ingresos, menor recaudación y tensiones presupuestarias en distintas áreas del Estado.
Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene que la economía avanza hacia la recuperación y el equilibrio fiscal, el conflicto con los prestadores de salud refleja que persisten fuertes dificultades en sectores sensibles.
Para millones de jubilados, la preocupación ya es concreta: la posibilidad de perder acceso a turnos médicos, estudios y cirugías programadas en un sistema que hoy resulta esencial para su atención.
Si en los próximos días no se alcanza un acuerdo entre el PAMI y las clínicas, el conflicto podría escalar y derivar en una crisis sanitaria de gran magnitud. La suspensión de turnos ya encendió las alarmas, pero la posible paralización de cirugías programadas amenaza con golpear directamente a uno de los sectores más vulnerables: los adultos mayores.









