Una familia necesitó más de $2,4 millones en mayo para ser considerada de clase media en la Ciudad de Buenos Aires
Un hogar compuesto por dos adultos y dos hijos requirió ingresos superiores a los $2.450.000 mensuales para integrar el segmento de clase media en la Ciudad de Buenos Aires. La línea de pobreza superó los $1,5 millones y la de indigencia se ubicó por encima de los $844.000.
El costo de vida continúa marcando fuertes desafíos para los hogares argentinos. Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (Idecba), una familia tipo necesitó durante mayo de 2026 ingresos de al menos $2.450.044 para ser considerada de clase media en territorio porteño.
El estudio también reveló que la línea de pobreza para ese mismo grupo familiar alcanzó los $1.549.225, mientras que la línea de indigencia se ubicó en $844.146.
Cuánto se necesita para ser de clase media en CABA
El informe tomó como referencia un hogar integrado por dos adultos de 35 años económicamente activos y dos hijos de 9 y 6 años, propietarios de la vivienda donde residen.
De acuerdo con la metodología utilizada por el organismo estadístico, los hogares considerados de clase media son aquellos cuyos ingresos se ubican entre 1,25 y 4 veces el valor de la Canasta Total (CT).
En mayo, la Canasta Total para ese grupo familiar fue de $1.960.036, por lo que el ingreso mínimo para ingresar al segmento medio quedó fijado en $2.450.044,54.
A su vez, el límite superior de la clase media alcanzó los $7.840.142,51 mensuales.
Por encima de ese monto, los hogares fueron clasificados dentro del sector acomodado.
Los distintos escalones de ingresos
El informe también establece categorías intermedias para medir la situación económica de las familias.
Los hogares considerados "no pobres vulnerables" fueron aquellos con ingresos de entre $1.549.224,97 y $1.960.035,62.
Por su parte, el denominado "sector medio frágil" quedó comprendido entre $1.960.035,63 y $2.450.044,53.
Estos grupos se encuentran por encima de la línea de pobreza, aunque todavía presentan mayores niveles de vulnerabilidad económica frente a aumentos de precios o pérdidas de ingresos.
Cuánto se necesitó para no ser pobre
La Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir la pobreza, alcanzó en mayo los $1.549.225 para una familia tipo.
Ese valor representa el ingreso mínimo necesario para cubrir el conjunto de bienes y servicios esenciales para el hogar.
En comparación con mayo del año pasado, el umbral de pobreza registró un importante incremento, al pasar de $1.181.436 a $1.549.225.
Por debajo de ese nivel, los hogares fueron considerados pobres.
La línea de indigencia superó los $844.000
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, se ubicó en mayo en $844.146.
Esto significa que las familias con ingresos inferiores a ese monto no lograron cubrir siquiera las necesidades alimentarias básicas.
En tanto, aquellos hogares con ingresos entre $844.145 y $1.549.224 quedaron encuadrados dentro de la categoría de pobreza no indigente, ya que pudieron acceder a los alimentos esenciales, pero no al conjunto total de bienes y servicios necesarios.
Inflación y costo de vida: los factores que más impactan
Los datos fueron difundidos el mismo día en que el Instituto de Estadística y Censos porteño informó que la inflación de mayo fue del 2,1%.
La suba de precios acumulada en los primeros cinco meses del año alcanzó el 14%, mientras que la variación interanual llegó al 33,1%.
Entre los rubros que más aumentaron se destacaron:
- Educación: 3,1%
- Salud: 3%
- Equipamiento y mantenimiento del hogar: 2,9%
- Alimentos y bebidas: 2,8%
Estos incrementos continúan impactando directamente sobre el presupuesto de las familias y explican gran parte del aumento en los ingresos necesarios para mantener un determinado nivel socioeconómico.
Un reflejo del costo de vida en la Ciudad
Los números difundidos por el Idecba muestran cómo evolucionan los ingresos necesarios para afrontar los gastos cotidianos en la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras la inflación continúa desacelerándose, el costo de sostener una vida de clase media sigue demandando ingresos cada vez más elevados, especialmente en rubros sensibles como alimentación, salud, educación y vivienda.









