Aumentó la desigualdad en Argentina: el 10% más rico gana 13 veces más que el 10% más pobre
El INDEC informó que el Coeficiente de Gini pasó de 0,424 a 0,428 en la comparación interanual. El 10% de la población de mayores ingresos concentró el 32,3% del total, mientras que el sector más vulnerable recibió apenas el 1,8%. El deterioro interanual coincide con un primer semestre en el que también aumentó la pobreza.
La desigualdad en Argentina aumentó durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año pasado, en un escenario marcado también por el deterioro de otros indicadores sociales y la pérdida de poder adquisitivo de una parte de los hogares.
Según el informe de Evolución de la distribución del ingreso publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar se ubicó en 0,428, frente al 0,424 registrado durante el segundo trimestre de 2025.
El indicador se utiliza para medir la desigualdad en la distribución de los ingresos y se mueve entre 0 y 1: cuanto más próximo se encuentra a cero, más igualitaria es la distribución, mientras que valores más cercanos a uno indican una mayor concentración.
Sin embargo, la comparación con el trimestre inmediatamente anterior muestra otra fotografía: el Gini bajó desde el 0,442 registrado entre enero y marzo hasta 0,428 entre abril y junio.
Por eso, el dato muestra una mejora trimestral, pero un deterioro frente al mismo período de 2025.
El 10% más rico gana 13 veces más que el 10% más pobre
Otro de los datos que expone la distancia entre los extremos de la distribución es la denominada brecha de ingresos.
Durante el segundo trimestre, la mediana del ingreso per cápita familiar del 10% de mayores ingresos fue de $1.800.000, mientras que para el 10% de menores recursos alcanzó apenas $134.000.
Esto significa que el 10% superior obtuvo un ingreso 13 veces mayor que el 10% ubicado en la parte más baja de la escala.
La brecha se mantuvo sin cambios respecto del segundo trimestre de 2025.
Si en lugar de las medianas se observan los ingresos promedio, la distancia es todavía mayor.
El ingreso medio del primer decil fue de $124.142 por persona, frente a los $2.221.170 del décimo decil, una diferencia cercana a 18 veces.
El 10% de mayores ingresos concentra casi un tercio del total
La distribución del ingreso también permite observar cuánto se queda cada sector de la población.
El 10% de menores ingresos recibió apenas el 1,8% del ingreso total, mientras que el 10% de mayores ingresos concentró el 32,3%.
Es decir, prácticamente uno de cada tres pesos contabilizados dentro de la distribución quedó concentrado en el decil superior.
En el conjunto de la población relevada, el ingreso per cápita familiar promedio fue de $688.496 mensuales, mientras que la mediana se ubicó en $500.000.
Esto significa que la mitad de las personas registró un ingreso per cápita familiar inferior a los $500.000 y la otra mitad se ubicó por encima de ese valor.
El trabajo representa casi ocho de cada diez pesos de los hogares
Los datos del INDEC también permiten conocer de dónde provienen los recursos de las familias.
Durante el segundo trimestre de 2026, los ingresos laborales representaron el 78,1% del ingreso total de los hogares, mientras que los ingresos no laborales explicaron el 21,9% restante.
Pero esa composición cambia considerablemente cuando se analiza cada nivel socioeconómico.
Entre los hogares pertenecientes al 10% de menores ingresos, los recursos no laborales representaron el 67,3% del ingreso total familiar.
En el extremo opuesto, dentro del decil de mayores ingresos, esa participación fue de apenas 13,4%.
Qué pasó con los ingresos de los trabajadores
El informe aparece además en un contexto de pérdida de dinamismo de los ingresos laborales.
El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, señaló que los ingresos registrados por la Encuesta Permanente de Hogares dejaron de mostrar el crecimiento observado anteriormente.
Según los cálculos de la consultora sobre los datos de la EPH, entre el primer y segundo trimestre de 2026 los ingresos de los asalariados formales cayeron 3,5%, los de los trabajadores informales 10,6% y los correspondientes a no asalariados retrocedieron cerca de 5%.
La evolución de los trabajadores informales resulta particularmente relevante debido a que durante los períodos anteriores la EPH había mostrado una importante recuperación de sus ingresos.
Especialistas vienen debatiendo cuánto de esa mejora respondió a una recuperación real del poder adquisitivo y cuánto estuvo relacionado con cambios en la captación y declaración de ingresos dentro de la encuesta.
La desigualdad aumentó junto con la pobreza
Los nuevos números de distribución del ingreso se conocen pocos días después de que el INDEC informara que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026.
La indigencia, en tanto, llegó al 7,5%.
El deterioro interanual en la distribución del ingreso se produce así en un contexto en el que también aumentaron las dificultades económicas para los hogares de menores recursos.
Desde Equilibra sostienen que el incremento de la pobreza estuvo relacionado tanto con la evolución del costo de las canastas básicas como con la caída de determinados ingresos.
La consultora realizó además una medición alternativa según la cual, si se aplicaran cambios metodológicos vinculados con la actualización de las canastas de consumo y correcciones sobre la captación de ingresos, la pobreza alcanzaría el 44,9%.
Esta última cifra no corresponde a la medición oficial del INDEC, sino a una estimación privada y debe interpretarse bajo esa metodología.
Qué muestra la radiografía de los ingresos en Argentina
Los datos correspondientes al período abril-junio dejan una fotografía con señales contrapuestas.
Por un lado, la desigualdad disminuyó respecto del primer trimestre de 2026, cuando el Coeficiente de Gini había alcanzado 0,442.
Por otro, la comparación con el mismo trimestre de 2025 muestra un deterioro: el indicador pasó de 0,424 a 0,428.
Al mismo tiempo, persiste una fuerte distancia entre los extremos de la pirámide: el 10% de mayores ingresos concentra el 32,3% del total, frente al 1,8% que recibe el 10% más pobre, mientras la brecha entre las medianas de ambos grupos continúa siendo de 13 veces.








