Alarma en el consumo: las compras con tarjeta de crédito cayeron por quinto mes consecutivo
El uso de tarjetas de crédito volvió a retroceder en mayo y acumula cinco meses consecutivos de caída en términos reales. El fenómeno refleja el deterioro del consumo y el cambio de comportamiento de los hogares, en un contexto donde también caen los préstamos personales y aumenta la morosidad.
Una nueva señal de alerta se encendió en la economía argentina. Las operaciones con tarjetas de crédito registraron en mayo su quinta caída consecutiva en términos reales, consolidando una tendencia que preocupa a especialistas y al sector financiero.
Aunque los montos financiados crecieron nominalmente, la inflación continúa erosionando el poder de compra y evidencia una desaceleración del consumo de las familias, que además enfrentan mayores dificultades para acceder al crédito.
Las compras con tarjeta siguen en retroceso
De acuerdo con un informe elaborado por First Capital Group, el saldo total de operaciones realizadas con tarjetas de crédito alcanzó los $24,6 billones durante mayo.
En términos nominales, la cartera registró una suba mensual del 0,7% y un crecimiento interanual del 27,4%, frente a los $19,3 billones registrados en el mismo período de 2025.
Sin embargo, cuando se descuentan los efectos de la inflación, los números muestran una realidad muy diferente: las operaciones con tarjetas retrocedieron un 1,7% en comparación con abril y acumularon una caída interanual del 4,6%.
De esta manera, el financiamiento mediante tarjetas suma cinco meses consecutivos de descenso real.
El consumo pierde impulso
Los analistas consideran que este comportamiento refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo.
Durante años, las cuotas sin interés fueron una herramienta clave para adelantar compras y protegerse de la inflación. Sin embargo, la desaceleración de los precios y la reducción de promociones de financiación modificaron esa lógica.
Según explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, muchos consumidores dejaron de ver ventajas en endeudarse para realizar compras financiadas.
"Quienes utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación ya no encuentran el mismo incentivo debido a la escasez de planes sin interés y a la expectativa de una inflación más controlada", señaló.
También caen los préstamos personales
El deterioro del crédito no se limita a las tarjetas.
El informe destaca que los préstamos personales acumulan ocho meses consecutivos de caída en términos reales, registrando una baja del 1,4% durante mayo.
A su vez, los créditos prendarios e hipotecarios mostraron un comportamiento prácticamente estancado, sin lograr consolidar una recuperación sostenida.
Estos datos reflejan una menor predisposición de los hogares a tomar financiamiento y una mayor prudencia de las entidades financieras al momento de otorgarlo.
Aumenta la morosidad y los bancos endurecen condiciones
Otro factor que influye en la caída del crédito es el crecimiento de la morosidad.
Según datos de la Central de Deudores del Banco Central, el nivel de incumplimiento en préstamos privados habría pasado del 7% en marzo al 7,2% en abril.
La situación resulta aún más preocupante en los créditos destinados a familias, donde el índice de morosidad se habría acercado al 12%.
Este escenario lleva a los bancos a restringir límites de crédito y endurecer los requisitos para acceder a financiamiento.
Las tarjetas en dólares también retroceden
El informe también detectó una disminución en los saldos financiados en dólares.
Durante mayo, el stock total de deuda en moneda estadounidense asociado a tarjetas de crédito cayó un 5,6%, ubicándose en US$737 millones.
La cifra representa además una baja interanual del 5,4% respecto de los US$779 millones registrados durante el mismo período del año anterior.
El crédito comercial fue la única excepción
Dentro del sistema financiero, la única línea que mostró signos de recuperación fue el crédito comercial.
Durante mayo logró crecer un 1,1% en términos reales, cortando una racha de cuatro meses consecutivos de caídas.
El financiamiento empresarial en dólares también mantuvo una tendencia positiva, favorecido por la estabilidad cambiaria y la disponibilidad de depósitos.
Sin embargo, el crédito destinado a las familias continúa sin mostrar señales claras de recuperación.
Una señal que preocupa a la economía
La caída sostenida en el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales constituye uno de los principales indicadores de la debilidad que todavía atraviesa el consumo interno.
Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran estabilidad, los datos reflejan que buena parte de los hogares continúa ajustando gastos, reduciendo compras financiadas y limitando el uso del crédito para afrontar el día a día.









